Primera semana con Pavla: pacientes, sesiones y registro
Recorrido en tres pasos por el flujo principal de Pavla: cargar pacientes, agendar sesiones y completar el registro clínico de cada una.
Cuando empezás a usar un software clínico nuevo, lo primero que querés saber no es cuántas funciones tiene, sino cuál es la rutina mínima que necesitás internalizar para que la herramienta deje de ser un obstáculo y empiece a ahorrarte tiempo. En Pavla, esa rutina son tres movimientos. Si los hacés con fluidez, el resto del producto se monta encima sin esfuerzo.
1. Cargar un paciente
El primer paso es tener al paciente en el sistema. Lo abrís desde el botón "Nuevo paciente" en la barra lateral — o desde la búsqueda rápida (Cmd+K) si preferís el teclado.

Campos que importan al arrancar:
- Nombre y apellido.
- Modalidad preferida (presencial o virtual).
- Link de reunión, si es virtual.
- Color — un identificador visual para ese paciente, que después vas a agradecer en el calendario y en las listas.
Lo demás (dirección, contacto de emergencia, obra social, notas extensas) podés dejarlo para después. Pavla te deja editar el paciente en cualquier momento desde su ficha, así que no te trabes completando todo el formulario el primer día. Cargá lo mínimo y seguí.
Un detalle que conviene tener en mente desde el día cero: los datos sensibles —nombre, contacto, dirección, notas clínicas— se cifran en tu navegador antes de salir hacia el servidor. No entramos acá en el detalle técnico, pero el resumen es claro: nadie mas que vos puede leerlos, ni siquiera nosotros.

2. Agendar una sesión
Con el paciente cargado, la siguiente acción es agendar la primera sesión. Podés acceder a "Programar sesión" desde varios lugares: en la barra lateral, en el calendario, en la búsqueda rápida, y también dentro de la propia ficha del paciente.
El formulario te pide:
- Paciente (autocompleta modalidad y link de reunión que ya guardaste en el perfil).
- Fecha, hora y duración.
- Tipo de sesión: individual, pareja, familia o grupo.
- Recurrencia opcional: semanal o quincenal, con fecha de fin o cantidad de ocurrencias.

Una sugerencia clínica: si el paciente viene todas las semanas a la misma hora, dejá la recurrencia configurada desde el principio. Pavla crea una fila por cada ocurrencia y vos te olvidás del calendario. Cuando una sesión recurrente cambia o se cancela, te pregunta si querés aplicar el cambio "solo a esta" o "a todas las futuras". Esa decisión es importante: para una cancelación puntual, "solo a esta"; para un cambio de horario permanente, "a todas las futuras". Equivocarse no es grave, pero acostumbrarse a la pregunta ahorra retrabajo.
Si la sesión ya pasó y querés dejarla registrada, hay un atajo distinto: "Registrar sesión pasada". Ese flujo se salta el estado "agendada" y crea la sesión directamente como completada, con el registro clínico incluido.
3. Completar la sesión
Llega el día. Tuviste la sesión. Ahora hay que dejar registro. Hay dos lugares principales por donde entrás al formulario:
- La tarjeta "Sesiones pendientes" del panel principal, que lista las sesiones que ya pasaron y todavía no completaste, con un botón "Completar" al lado de cada una.
- La pestaña "Preparar" de la ficha del paciente, donde aparece el botón "Continuar y completar" cuando la sesión es de hoy.

El formulario clínico tiene seis campos principales:
- Objetivos trabajados.
- Intervenciones.
- Tarea para casa.
- Notas de la sesión.
- Próxima sesión, opcional, para agendar la siguiente sin volver a la barra lateral.
- Estado de ánimo del paciente, de 1 a 10, con emoji.

El campo de ánimo parece un detalle, pero a lo largo de varias sesiones te arma una serie temporal que aparece en la ficha del paciente como un minigráfico de evolución. Es la forma más liviana que conocemos de tener una métrica clínica longitudinal sin tener que imponerle un cuestionario formal al paciente.
Para las el campo de notas, vas a ver un botón de micrófono al lado del campo. Es dictado por voz: hablás, transcribe, lo editás antes de guardarlo. Para quienes prefieren dictar en vez de tipear —y muchos colegas lo prefieren después de varias horas de consulta— suele ser la diferencia entre dejar las notas hechas el mismo día o postergarlas hasta la noche.
El ciclo que se sostiene solo
Estos tres movimientos —cargar, agendar, completar— son el núcleo. Cuando los hacés sin pensar, el resto de Pavla aparece naturalmente: subís documentos al paciente cuando los necesitás, la pestaña "Cronología" arma sola una línea de tiempo de toda la actividad, la búsqueda rápida te deja saltar entre pacientes y sesiones sin pasar por menúes, y las tarjetas del panel principal te avisan qué quedó pendiente y qué viene.
Ninguno de esos beneficios aparece, sin embargo, si el flujo principal no está internalizado primero. Empezá por ahí: cargá tus pacientes activos, agendá las sesiones de esta semana con recurrencia cuando aplique, y completá la primera el mismo día que la tengas. El resto se acomoda solo.
Si querés probar Pavla y todavía no tenés cuenta, sumate a la lista en pavla.com.ar.
Posts relacionados
Bienvenidos al blog de Pavla
Arrancamos un espacio propio del equipo de Pavla para escribir sobre psicología clínica, gestión de la práctica y herramientas para profesionales.
Tu paciente te contó algo. ¿Quién más puede leer esa nota?
Cómo Pavla protege las notas clínicas con cifrado de extremo a extremo: qué significa en términos prácticos y qué no protege.